John Frieda posee una combinación de talento, iniciativa personal e imparable energía creativa que le ha conducido por múltiples caminos, todos ellos culminados con éxito.
Tras comenzar a los 16 años como asistente de Leonard, legendario peluquero de la vibrante Gran Bretaña de los 70, John se convertiría enseguida en un avezado estilista editorial. Fue en los platós de las producciones fotográficas de revistas como la edición británica de Vogue o Harper's & Queen donde se enfrentó por primera vez al reto de conseguir que el cabello de las modelos, que distaba mucho de ser perfecto, tuviera un aspecto fabuloso en cuestión de minutos.
Partiendo de la base de que los distintos tipos de cabello, al igual que los distintos tipos de piel, tienen problemas específicos, John empezó a trabajar con farmacéuticos para crear fórmulas "prescriptivas" a fin de corregir, controlar y manipular diversos tipos de cabello con vistas a obtener óptimos resultados en materia de peinado.
Por esas mismas fechas abrió su primer salón en Londres, donde su elitista clientela reunía a actrices de Hollywood, miembros de la alta sociedad e incluso de la realeza. En 1988, su primera línea de productos, destinada a cubrir las necesidades del cabello fino e indomable, hizo su aparición en la cadena de farmacias Boots con el nombre de John Frieda Signature Line: su producto estrella, la Thickening Lotion (Loción Aumentadora), cosechó un éxito fulgurante. Al año siguiente, su prodigioso talento recibió el espaldarazo definitivo al ser nombrado "Peluquero del Año".
Tras aliarse a la maga del márketing Gail Federici, para crear John Frieda Professional Care, Inc., John lanzó Frizz-Ease®, su segunda línea de productos para el cuidado del cabello. Comenzó con el gran triunfo del Sérum e inmediatamente se convirtió en número uno en ventas de productos destinados al cabello seco propenso al encrespamiento.
Desde entonces su "filosofía prescriptiva" se ha aplicado también al cuidado y a las necesidades de peinado de los tipos de cabello pelirrojo, moreno y rubio, respectivamente.
Está claro que el incansable John Frieda se tomó muy a pecho el consejo de su padre: "cuanto más trabajes, más suerte tendrás", porque su éxito resulta patente tanto en los salones de peluquería como en los lineales de productos para el cabello de las tiendas de todo el mundo. Al cabo de casi cuatro décadas de profesión, una cosa es cierta: "Nadie conoce el cabello como John Frieda".